«Mis pacientes rara vez piensan en el agua cuando su piel se inflama, pero deberían hacerlo».
El agua dura es rica en calcio y magnesio. Estos minerales dejan un residuo en la piel que eleva su pH, haciéndola más alcalina. Con el tiempo, esto puede provocar sequedad, tirantez, irritación y aumentar el riesgo de eccema.
Entrevista a la Dra. Sonia sobre el impacto del agua dura (2025)
«El agua dura cambia la forma en que funcionan tus productos».
Los minerales como el calcio y el magnesio reaccionan con los limpiadores y crean residuos de jabón, dejando una película en la piel, el cuero cabelludo y las superficies. Esta acumulación bloquea la hidratación y hace que los productos sean menos eficaces con el tiempo.
«El cloro acelera la pérdida de humedad, dejando la piel con una sensación de tirantez».
Para las pieles sensibles o propensas al eccema, esta irritación se acumula con el tiempo, haciendo que los brotes sean más frecuentes y la recuperación más lenta.
«Los metales pesados en el agua son invisibles, pero tienen un gran impacto».
Los metales traza, como el cobre y el hierro, que suelen encontrarse en tuberías antiguas, pueden depositarse en la piel y el cuero cabelludo. Estas partículas invisibles contribuyen al estrés oxidativo e interfieren en el funcionamiento de los productos para el cuidado de la piel y el cabello. Esta acumulación puede explicar por qué algunas pieles se sienten persistentemente secas, congestionadas o irritadas, incluso con una rutina constante.
Entrevista a la Dra. Sonia sobre el impacto del agua dura (2025)

