Del mismo modo que cambias tu vestuario cada temporada, también deberías plantearte cambiar tus productos para el cuidado del cabello. Es decir, no te pondrías unos pantalones cortos en una ventisca, ¿verdad? Porque no te ofrecen la protección que necesitas para el duro clima invernal.
Los mismos cambios estacionales también deben aplicarse a tu rutina de cuidado del cabello. A continuación te ofrecemos algunos pequeños ajustes que puedes realizar para ayudar a tu cabello a adaptarse y hacer frente a los cambios de estación.
CUANDO HACE FRÍO Y SECO
El cuero cabelludo se reseca debido a las bajas temperaturas y a la menor humedad provocada por la calefacción interior. Al perder sus aceites naturales, el cuero cabelludo es más propenso a sufrir irritaciones y caspa, ¡puaj!
Durante los meses de invierno, recomendamos utilizar un champú y acondicionador extra hidratantes. Puedes buscar productos para el cuidado del cabello que incluyan ingredientes hidratantes como miel, argán y aceite de jojoba.
El aire seco también puede debilitar tu cabello, ya que lo vuelve mucho más frágil y propenso a romperse. Otros ingredientes que se recomienda tener en cuenta son las proteínas de seda, así como el colágeno, el ácido hialurónico y la lila.
CUANDO HACE CALOR Y HUMEDAD
Durante los meses de verano, el aumento de la humedad puede hacer que tu cabello absorba la humedad y se expanda (encrespe). Esto es especialmente cierto en el caso del cabello que se peina con frecuencia o se somete a tratamientos químicos. Por otra parte, la humedad también aumenta la humedad del cuero cabelludo, lo que puede crear un caldo de cultivo para las bacterias.
Para combatir el encrespamiento, te recomendamos buscar ingredientes que ayuden a suavizar y cerrar la cutícula del cabello, como las algas Poshyra. Además, los productos para el cuidado del cabello que contienen ingredientes «reparadores» son útiles para combatir el encrespamiento. Refuerzan los puntos débiles y minimizan la penetración de la humedad a través de las cutículas.
Para evitar que tu cuero cabelludo se convierta en un caldo de cultivo para las bacterias, busca champús con propiedades de limpieza profunda que no resequen tu cuero cabelludo.
EN DÍAS MUY SOLEADOS
El sol no solo es bueno para la piel, también debes incorporarlo al cuidado del cabello. Los rayos UV pueden afectar al cabello, haciendo que las hebras se sientan débiles y secas. Para minimizar los efectos del daño solar, puedes buscar productos para el cuidado del cabello con ingredientes como trigo, aminoácidos de soja y arginina. El aceite de coco también puede hacer maravillas al añadir una capa protectora adicional para protegerlo de los efectos del calor que lo reseca.
MEJOR AGUA, TODO EL AÑO
El agua es el primer paso de cualquier rutina de cuidado del cabello, y no está de más asegurarse de que el agua que utilizas te ayuda y no te perjudica. Un filtro de ducha te resultará muy útil para mantener tu cuero cabelludo mejor hidratado, ya que elimina los productos químicos, metales e impurezas del agua.